portada del disco Ese Día Piensa en mí

La tercera entrega de Los Suaves es la de su confirmación como una de las grandes bandas del rock nacional. Con este trabajo consiguen que tanto la prensa como el público se rindan a sus pies.

La grabación transcurre en los estudios Eolo de Gijón y Los Suaves en esta ocasión son: Yosi (voz, guitarra, armónica), Charly (bajo), Hermes Alogo (guitarra solista) y Moncho Costoya (guitarra). Cuentan con las colaboraciones de Alejandro Cano (batería) y Alberto Cereijo (guitarra). Este último aparece por primera vez grabando guitarras en “No puedo dejar el rock” pero pronto pasa a ser un miembro más de la banda, aportando un sonido más agresivo, lo que lleva a una evolución del sonido Suaves coincidiendo con el cambio de década.

El disco se abre con “¿Sabes? ¡Phil Lynott, murió!”, un homenaje sentido y oscuro al líder y fundador del grupo irlandés Thin Lizzy fallecido el 4 de enero del 86. Hard rock cargado de electricidad y lírica... “Campanas de muerte resuenan / pues, en la ciudad del rock and roll ya no brillan las estrellas”. En cierto modo Los Suaves son nuestros Thin Lizzy.

El segundo corte es muy grande, “Dolores se llamaba Lola” hace tiempo que traspasó la barrera de la cultura popular para convertirse en un himno para varias generaciones. Una intro perfecta y una letra de leyenda, lo demás es historia viva del rock nacional... “Fuiste la niña de azul / en el colegio de monjas / calcetines y coletas / y estabas loca por Paco... Las vueltas que da la vida / el destino se burla de ti / dónde vas bala perdida / dónde vas triste de ti”.

Nena, te voy a dejar” es uno de esos medios tiempos cercanos a la balada rock que tanto les gustan a la banda. Un recurso necesario cuando se escriben letras que son pura poesía del abandono: “Y en el fondo del arcón / junto a mi suerte negra / ¿Sabes qué voy a guardar? / Con tus recuerdos, mi pena”.

El rock es un vicio imprescindible, un amor que nunca te abandona, por eso “No puedo dejar el rock”... “Puedes atrapar el viento / llevar a casa el mar / evitar que pase el tiempo / pero no puedes, no puedes dejar / no puedes dejar el rock”. Un estribillo demoledor y unas guitarras para el recuerdo.

También tenemos que destacar la crudeza de “Ese día piensa en mí”, una de las grandes composiciones de Yosi -“El día de la eterna noche sin sueños... Ese día piensa en mí”-, la agridulce “Rió y no sé por qué” y el colofón final acercando el mundo sórdido de la droga: “Camino de una dirección”. “Su nombre es Nunca Jamás, como el cuervo de la muerte”.

Estamos ante el primer gran disco de la banda, pronto llegarían más.

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